viernes, 15 de marzo de 2013

La lucha por el agua es un imperativo moral



En Chile la privatización de las aguas, la inútil institucionalidad y la prevalencia del mercado como rector de las aguas, simplemente ha hipotecado la vida de las mayorías, provocando además daños ecológicos irreparables. Rodrigo Mundaca, Secretario General MODATIMA


Por Rodrigo Mundaca, Ingeniero Agrónomo, Secretario General MODATIMA

El agua es el recurso natural más importante y la base de toda forma de vida, a propósito del origen de la vida, diversas investigaciones han concluido y revelado que la vida se originó en el agua.

El agua constituye aproximadamente el 80% del cuerpo de la mayoría de los organismos, del agua depende la gran mayoría de los procesos metabólicos que se realizan en los seres vivos.

Es claro, la vida depende del agua, así como también las distintas actividades productivas que lleva a cabo el hombre.

En Chile la demanda actual de agua excede claramente la disponibilidad del recurso, actividades productivas intensivas como la Minería, Agroindustria o la generación de Hidroelectricidad, superponen la obtención de utilidades, en rigor plusvalía, en detrimento de las necesidades humanas de agua de bebida, para servicios higiénicos, o para producir alimentos, prueba irrefutable de esta aseveración son las luchas, a estas alturas emblemáticas, que se libran en Huasco, Caimanes, Petorca y Aysén.

Muchos teóricos sostienen algo que ya no reviste ni una novedad: los próximos conflictos bélicos serán por el Agua, en tanto un número creciente de batallas (conflictos de baja intensidad, como les gusta llamar a los gringos) se libran en distintos lugares del mundo, situación que no es ajena a nuestra realidad.

En Chile las aguas son propiedad privada, y esta condición pervive desde la formulación del código de aguas el año 1981, dicho código se encargó de señalar en su primera derivada que las aguas eran bienes nacionales de uso público, pero también un bien económico, en su segunda derivada. El código de aguas del año 1981, separó la propiedad del agua del dominio de la tierra, dando origen al mercado del agua, y en su tercera derivada, le concedió la prerrogativa al Estado de conceder derechos de aprovechamiento de aguas de forma gratuita y a perpetuidad a los privados, los que una vez concedido el derecho, lo incorporan a su patrimonio, y como tal, concurren al mercado a comprar, vender o arrendar agua.

La privatización de las aguas en Chile ha estado acompañada por una institucionalidad absolutamente cooptada por el mercado del agua, carente de facultades y competencias para garantizar el uso racional y eficiente de los recursos hídricos, complaciente ante los “grandes empresarios”, con penalidades por mal uso del agua (léase robo de aguas)  que son un insulto a la inteligencia de las personas: en Chile los que son sancionados por “robar agua”, pagan 20 UTM (aproximadamente $ 800 mil pesos), y siguen en el mismo tipo de prácticas.

A lo anterior, y brevemente, hay que agregar la privatización de la provisión de agua de bebida para la población, a saber, las empresas sanitarias se privatizaron durante los gobiernos de Frei y Lagos, y ambos sostuvieron como argumento falaz,  la eficiencia del capital privado y la necesidad de mejorar las condiciones de saneamiento del agua de bebida. Situaciones como las vividas durante los primeros meses del año 2013 en la ciudad de Santiago, mandaron a la “mierda” los planteamientos que fundamentaron la “conveniencia” de la  privatización de las empresas sanitarias.

Aguas Andinas en la Región Metropolitanase encargó de develar, lo que ya muchos sabíamos: la privatización de las empresas sanitarias fue un buen y suculento negocio, de hecho sólo el año 2011, Aguas Andinas obtuvo en utilidades el equivalente a 111 mil millones de pesos. Algo más de 220 millones de dólares.

En Chile la privatización de las aguas, la inútil institucionalidad y la prevalencia del mercado como rector de las aguas, simplemente ha hipotecado la vida de las mayorías, provocando además daños ecológicos irreparables.

A propósito del título de este artículo, un IMPERATIVO indica la necesidad de hacer algo, o de llevar a cabo determinada acción, del mismo modo,la MORALes el conjunto de costumbres, creencias, valores y/o normas de una persona, o grupo social determinado, que se basan en actuar de “buena” o “mala” manera.

No hay dudas, en Chile una minoría privilegiada de políticos y empresarios, fuertemente conectados entre sí, tomó la decisión histórica de transformar un bien nacional de uso y dominio público, el AGUA, en objeto de lucro, y aplicando todas las formas de lucha, ha impuesto su moral, su lógica de mercado por sobre las necesidades de las mayorías, y criminalizado el movimiento social que lucha por el agua, instalando la máxima perversa, “subversivo es el que lucha”.

La historia es un elemento imprescindible para analizar el presente, y proyectar el futuro, la lucha de la humanidad es la lucha por conseguir mejores condiciones de vida material y espiritual, la propia historia señala que ni un problema “importante” se ha resuelto sin el uso de la fuerza material.

La lucha por el agua se encuentra instalada de Norte a Sur, de Cordillera a Mar, las fuerzas que se enfrentan son completamente asimétricas, los poderosos que se han enriquecido a costa del usufructo con las aguas, defienden y defenderán sus intereses recurriendo a todas las prácticas conocidas y desconocidas, y las mayorías silenciosas y sencillas comienzan a comprender que el orden establecido puede y debe desafiarse, razón por la cual se han dado cita para Marchar el día 22 de abril hacia el corazón financiero y político de la república, me refiero a la Moneda, y lo harán bajo una consigna simple, pero cargada de valor, marcharán por la “recuperación y defensa del agua”.

A estas alturas, y transcurridos más de 31 años de la formulación del código de aguas, formulación que se realizó entre cuatro paredes durante la Dictaduracomandada por Pinochet, el negocio del agua en Chile ha probado ser francamente una inmoralidad, y atenta de forma flagrante contra los derechos humanos esenciales de las personas.

Así las cosas, “La Lucha por el agua es un imperativo Moral”, ¿no le parece?.

FUENTE: http://www.elmartutino.cl/node/17072