miércoles, 3 de abril de 2013

Con acuario de clase mundial buscan despertar el interés de los chilenos por su mar




Científicos, autoridades y privados impulsan la creación de uno que dé a conocer la rica flora y fauna de nuestro océano.
 


Paula Leighton N.
Un bosque de huiros con matas que alcanzan los ocho metros de altura se mecen en un enorme acuario de tres pisos en la Bahía de Monterrey, California.
Como enormes edificios submarinos, en los pisos más bajos circulan cangrejos, erizos y pulpos. Metros más arriba, varias especies de peces de roca, cardúmenes de sardinas e, incluso, algún tiburón leopardo sorprenden a los visitantes.
La muestra es un ejemplo de lo que Chile aspira a tener. "Un acuario como el de Monterrey, que maraville, que te sobrecoja y donde al mismo tiempo aprendas", describe Juan Carlos Castilla, biólogo marino, investigador de la U. Católica y Premio Nacional de Ciencias Aplicadas 2010.
Fundado en 1984 en una ex fábrica de latas de sardina, el Acuario de la Bahía de Monterrey recibe al año casi dos millones de visitas que, a través de estanques, galerías y actividades educativas, se sumergen en la vida marina de las aguas californianas.
Construir algo similar en nuestro país es uno de los eslabones de un plan que apunta a "que Chile deje de ser un país ciego al mar", dice Castilla (ver recuadro). "Casi el 80% de nuestro territorio es mar. En términos de superficie, Chile es más mar que tierra. ¡No es posible que no tengamos un acuario profesional para mostrar qué hay en nuestras aguas! Esta es una deuda país con los niños y la sociedad chilena".
 
Encargada de Proyectos de Conservación y Educación Marina del Consejo Chile-California, desde San Francisco, Isabel Valdés, ex presidenta ejecutiva de la compañía de marketing internacional HMC, mueve aguas para tener el acuario en Chile. Una idea que la ronda desde hace 25 años, cuando hizo una asesoría al Acuario de Monterrey y su directora ejecutiva, Julie Packard, le preguntó si Chile tenía uno. Su respuesta fue un triste "No. No hay nada parecido".
Corales y krill
El próximo lunes, Packard -cuya familia es cofundadora de Hewlett-Packard y aportó los      fondos para crear el acuario de Monterrey- relatará su experiencia en el seminario "Chile es mar", organizado por el Consorcio de Universidades y Centros Científicos de Educación para la Conservación Marina con el apoyo de la Cancillería, la Fundación Imagen de Chile y el Consejo Chile-California.
Este será el punto de partida para comenzar a levantar fondos.
"Este es un esfuerzo que debe comprometer no solo al Gobierno, sino a filántropos chilenos, al sector privado, instituciones académicas y fundaciones culturales", enumera Valdés.
Castilla imagina un acuario donde niños y adultos puedan ver las langostas y corales de las islas oceánicas chilenas; la flora y fauna de los fiordos y canales de Chiloé al sur; la riqueza de anchovetas, sardinas y jurel que genera la Corriente de Humboldt entre Puerto Montt y Arica y las particulares criaturas marinas de las aguas antárticas.
"Tener un acuario será como ponerle anteojos a la sociedad para ver el mar", dice entusiasta.
 Un impulso a la educación marina
"Más importante que un acuario es la educación marina, el crear una cultura marítima que no tenemos en Chile", aclara el biólogo marino Juan Carlos Castilla. Dice que esta es una cruzada de largo plazo que debe partir por los más chicos. "Tenemos casi 3,5 millones de km {+2} del mar más productivo del mundo, pero no lo vemos. El conocimiento del mar se debe incorporar al currículum escolar, enseñarles a los profesores, entrenar a profesionales universitarios para que transmitan estos conceptos. Este es, además, el momento de difundir lo que hemos aprendido los científicos sobre nuestro mar", destaca. El seminario "Chile es mar: educando para la conservación marina", que se realizará en el GAM, pondrá el tema en el tapete.
 Actividades educativas son parte de la misión de un acuario








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