jueves, 19 de abril de 2012

LA DEMANDA QUE IMPONE LA ACUICULTURA


En el sector agrícola invierten en aumentar la capacidad procesadora de aceite de raps, insumo clave para la alimentación de los salmones. En 2012 se requerirían 140 mil toneladas de ese producto, y en Chile sólo se puede abastecer un cuarto.    

Sostiene que no lo dudaron. A pesar de los millones de dólares en inversión que requerirá la nueva planta procesadora. A pesar de que la industria salmonera haya pasado hace poco la mayor crisis de su historia, Karina von Baer sostiene que buena parte del futuro de Oleotop, la empresa que dirige, pasa por la creciente demanda de los salmones.
Von Baer es una de las caras del reencantamiento del agro con la salmonicultura.
Hace unas semanas su empresa anunció que construirá una planta procesadora de raps y avena en la frontera entre las regiones de Los Lagos y Los Ríos. Aunque Karina von Baer prefiere no anunciar la ubicación exacta, pues están en plena negociación respecto del terreno, sí da algunas luces sobre las dimensiones que tendrá.
La inversión total será de US$ 10 millones y poseerá capacidad para procesar 20.000 toneladas de materia prima anualmente. Asegura que serán casi 4.000 las hectáreas de raps y avena que captará la nueva fábrica.
"La demanda de la industria salmonera por materia prima de origen vegetal es sólida y creciente. Además, nos dimos cuenta de que al sur de La Araucanía hay condiciones óptimas para aumentar la superficie de raps, pero no había plantas capaces de sacarle partido", sostiene la empresaria.
Las obras civiles deberían comenzar en mayo y la instalación de las maquinarias en diciembre, justo a tiempo para recibir la nueva cosecha de raps.
Toda la producción de aceite de esa oleaginosa será comprada por las empresas que producen alimentos para salmones.
Y las inversiones en industrialización del raps suman y siguen. Molino Gorbea, propiedad de las familias Sabugo y Seco, duplicó su capacidad de producción de aceite a partir de ese cultivo el año pasado. Ahora también instalará sus banderas en Osorno, con una planta de acopio de cuatro silos, con una capacidad total de 20 mil toneladas.
"Lo nuestro no sólo es una apuesta industrial. Nosotros somos familias de agricultores y también vamos a crecer en nuestra superficie. En la temporada que recién pasó cultivamos casi 800 hectáreas, mientras que ahora vamos a sembrar el doble. Creemos que los salmones tienen una demanda muy grande por aceite de raps y que ese cultivo es un buen negocio para los agricultores", afirma Samuel Seco, socio del Molino Gorbea.
Crecimiento de superficie
Los buenos negocios son el mejor imán para mover a los agricultores. Eso explica la recuperación de la superficie de raps en el país.
Mientras en la temporada 2009-2010 se vivió el golpe del virus ISA en el raps, con un mínimo de 11 mil ha sembradas, en el 2011-2012, la superficie superó las 35 mil ha, bastante por arriba del área pre crisis.
La explicación del aumento es doble. Por un lado recoge la natural recuperación de la producción salmonera.
Lo más interesante, eso sí, es que también se explica por los cambios en la demanda de alimentos por parte de los piscicultores.
Tradicionalmente la mayoría del aceite y harina con la que hacían los pellets para los salmones provenía de otros peces, principalmente de la anchoveta y el jurel, que eran capturados por flotas pesqueras en alta mar. La alta demanda por alimento implicó depredación de las pesquerías atentando contra el medio ambiente.
Debido a la sobreextracción los gobiernos han impuesto cuotas cada vez más restringidas a la pesca de anchoveta y jurel. La escasez y consiguiente alza de precios, y los cuestionamientos por el impacto medioambiental, llevaron a mirar hacia aceites y harinas de otro origen.
"La opción por materia prima vegetal en parte es por la escasez de la de origen animal, pero también es muy importante la mayor preocupación por la sustentabilidad de la industria. No es posible seguir como al principio, en que para producir un kilo de salmón había que capturar tres kilos de peces en alta mar. No tenía lógica", afirma Eduardo Oyarzún, gerente de compras de Skretting, empresa productora de alimentos para salmones.
Oyarzún afirma que la mayor parte de la producción de pellet para la piscicultura hoy se hace a partir de cultivos agrícolas.
Según el ejecutivo, la demanda salmonera para 2012 será de 140 mil toneladas. Si se tiene en cuenta que, grosso modo, una hectárea de raps produce una tonelada de aceite, los agricultores nacionales sólo responderán a un cuarto de la demanda. El resto tiene que ser importado, básicamente aceite de soya argentino.
"Hay una demanda insatisfecha muy importante", reconoce Karina von Baer.
Aunque todavía no hay cifras oficiales sobre intenciones de siembra para este año, en las empresas que venden semillas de raps, se estima que se deberían sembrar unas 45 mil ha. 
Mejora en otros cultivos
El impacto de la mayor demanda por raps tiene implicancias serias en otros cultivos, especialmente en el trigo y la avena. Los tres se manejan en un sistema de rotación. Generalmente el ciclo se inaugura con trigo, luego sigue la avena y termina con el raps. La oleaginosa fija el fósforo y el potasio en el suelo, lo que mejora la fertilidad natural de la tierra.
"El crecimiento de la productividad en el trigo ronda el 10% cuando se sigue esa rotación", explica Rodrigo Velarze, asesor agrícola de Molino Gorbea.
Adicionalmente, se estima que el 10% de la oferta de trigo chilena, especialmente del fuerte, es consumida por los fabricantes de alimentos para la piscicultura. El cereal es utilizado como aglomerante de los pellets.
Lo que partió como un cambio específico en la demanda de la industria salmonera termina afectando a todo el agro sureño.
Sin embargo, el cambio no sólo es a nivel de campo, sino que trae aparejado también un reajuste de las relaciones entre procesadores y agricultores.
Mientras los molinos trigueros salen a vender su harina en el mercado spot, constituido por miles de panaderías, los productores de aceite de raps les venden a un puñado de productores de alimentos.
Como las empresas salmoneras necesitan un suministro constante y de alta calidad, se genera la necesidad de vínculos estables en la cadena. Por eso todos trabajan con contratos que regulan sus deberes y obligaciones. De hecho, el negocio del raps se ha ido pareciendo cada vez más al esquema de Iansa. La procesadora de remolacha se caracteriza por dar a los agricultores desde financiamiento hasta maquinarias, pasando por asesorías en los campos.
"A diferencia del trigo, en el raps el negocio es de largo plazo, con una agricultura de contrato. Eso permite que los agricultores tengan un horizonte de largo plazo para hacer sus inversiones", remata José Antonio Alcázar, gerente técnico de Sago.
 Apuesta compartida
Si bien hasta ahora el reencantamiento de los agricultores con la industria salmonera marcha sobre ruedas, todavía está por verse qué tan lejos puede llegar.
Karina von Baer es de la idea de que no se debe apostar cien por ciento a ese negocio.  "Una de las lecciones que aprendimos como procesadores ante la última crisis es que no puedes depender tanto de una sola industria", afirma la ejecutiva.
Von Baer recuerda que la demanda mundial por aceites está al alza, básicamente por la fuerte demanda china. Para ella es interesante también desarrollar el área de consumo humano de aceite de raps.
Su principal ventaja es el alto nivel de omega 3 que contiene, que lo colocan en un escalón superior, a pesar de ser un commodity.
"En Sudamérica el único proveedor de ese tipo de producto es Chile. Podemos aprovechar la cercanía con mercados tan grandes como Brasil", remata Karina von Baer.
Beneficios en Osorno
"Vemos con muy buenos ojos que aumente el cultivo de raps en nuestra zona. Les da una nueva alternativa a nuestros agricultores. Incluso tiene externalidades positivas para el sector lechero, pues el material sólido que queda de la extracción del aceite, la torta del raps, sirve para el alimento balanceado de las vacas. Me gustaría ver que las autoridades de Osorno facilitaran la instalación de las plantas procesadoras que se han anunciado", afirma José Antonio Alcázar.


Eduardo Moraga Vásquez