lunes, 27 de mayo de 2013

Sigue la sequía


Las lluvias de hace dos semanas solo fueron un alivio momentáneo en las zonas más críticas. En las regiones más afectadas se requeriría de cuatro años lluviosos para que los embalses alcancen niveles normales. El pronóstico es que este será un año neutro; es decir, con lluvias normales, aunque en la zona centro tendería a seco.  

PATRICIA VILDÓSOLA ERRÁZURIZ Las lluvias de hace un par de semanas trajeron alivio... pero uno muy pasajero. Esto, porque aunque el volumen de agua caída significó que, por ejemplo, la IV Región mostrara un superavit -es decir, que esa lluvia representó más agua de lo normal para la fecha-, al encontrarse con embalses secos y sin nieve en la cordillera, fue solo un respiro para permitir que la próxima temporada agrícola se inicie en mejores condiciones.


Aún más, si bien el invierno está a punto de comenzarY el pronóstico es que las condiciones de escasez -con variaciones según la zona- se mantendrán similares.

Es decir, la sequía sigue en la mayor parte del país.

"La situación es bastante más positiva que lo que había hace un par de semanas, en que lo que teníamos era un año muy complicado. Sin embargo, con las lluvias recientes, el problema habría bajado en torno a 30%, pero todavía hay cerca de 67% de déficit. Entonces, este es un buen inicio de año, porque se acumuló nieve y una buena cantidad de agua, pero hay que ver qué pasa con las próximas lluvias", plantea Felipe Martin, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Riego (CNR).

Hay que considerar que en buena parte del país los embalses de riego estaban con menos de la mitad de su capacidad con agua (ver infografía). Incluso, algunos como Cogotí, en la IV Región, estaban prácticamente secos. Por ello esta lluvia sólo significó disminuir un poco la necesidad, pero no puso fin a la sequía.

"No alcanza para el llenado de los embalses, solo permitirá cubrir mejor el riego de la primera etapa de este año", insiste Martin.

Por ello el experto de la CNR reitera que la sequía sigue, aunque insiste en que están tomadas las medidas para enfrentar la situación y que así la producción se afecte lo menos posible.

De hecho, el fin de semana de las lluvias se procedió a volar sembrando nubes, es decir, bombaredarlas para que estas expresen todo su potencial; es decir, caiga más agua.

"En la III y IV se hicieron dos vuelos, y en la V y VI se realizaron sobre 18 horas de aplicación continua, lo que no se había dado en la temporada pasada en ningún momento", explica.

Los sectores con menor déficit son los que se ha sembrado III, IV, V y parte de la VI, la RM se va a sembrar en los próximos meses y tiene un déficit superior a la V Región.

El programa contempla seguir con aplicaciones en las zonas que están más complicadas cada vez que exista la posibilidad, es decir, cuando hayan nubes con carga de agua.

Faltan cuatro años de lluvias

Como sigue el año, depende de cada zona.

La Cuarta Región (ver reportaje) es una de las que han sufrido con más fuerza la escasez hídrica. La zona cuenta con una capacidad total de acumulación de 1.298 Hm3, de los cuales Puclaro, Recoleta, Paloma y Cogotí representan 1.198 Hm3, y todos tenían menos de 5% de esa cantidad.

Por ello, aunque el pronóstico es que este año seguirá como lo que se cataloga como "neutro" para la mayor parte del país, es decir, con lluvias dentro de parámetros normales, sólo si sigue lloviendo en forma importante se podrán "aumentar las reservas de nieve y de agua embalsada, pero se requiere de tres o cuatro años más lluviosos como para poder estar dentro de los requerimientos", comenta Martin.

Tanto para la IV, como para las regiones V y VI, donde también se mantiene la situación de déficit, el pronóstico es similar: de neutro a seco, es decir, habrá lluvias, pero en cantidad acotada.

Si bien el déficit hídrico va desde la III a la VIII-IX Región, la condición en las del sur es menos dramática. Para esa zona, el pronóstico es que será un año normal.

El avance de la infiltración

Entre las medidas que se han tomado para paliar el déficit de infraestructura y poder aprovechar mejor el agua que cae, mientras se avanza con la construcción de embalses, está el establecimiento de sistemas de infiltración.

Así, actualmente hay cuatro proyectos en proceso. El más avanzado es el de La Ligua-Petorca, donde ya se están llenado las piletas de infiltración para poder luego medir los caudales de infiltración.

"Esta es la primera medida de mitigación", comenta Martin, refiriéndose a que el acuífero está sobreexplotado.

Los otros tres están en Copiapó, en Aconcagua -que la Dirección de Obras estará licitando- y Marchigüe.

"Concretar el proyecto de La Ligua significará poder empezar a tomar medidas y nos va a implicar un cambio de mentalidad y mostrar que es una fórmula que se puede utilizar", comenta.

Uno de los aspectos que se veía como complejo para el tema de la infiltración es que el reglamento todavía no está listo. Sin embargo, el secretario ejecutivo de la CNR es enfático.

"La solicitud de derechos provisionales a partir de derechos superficiales está implementado sin haber ocupado el reglamento. Las leyes actuales lo permiten. Lo que va a hacer el reglamento es que el procedimiento sea más expedito, pero con la legislación actual ya se puede operar. Por ello en los cuatro pilotos de infiltración estamos trabajando con la DGA para hacerlo con las leyes actuales, aunque esperamos que el reglamento esté operativo lo antes posible", sostiene.

Avanzan los derechos

Uno de los problemas en las diversas cuencas es que no está claro quién es efectivamente el dueño de las aguas y en qué cantidades. Es decir, hay mucha nebulosa en torno a los derechos de aprovechamiento de aguas.

"La regularización de los derechos tiene que estar y está en los conservadores de bienes raíces. Tenemos más de 14 programas anuales de regularización en distintas cuencas. Lo que nos ha permitido avanzar en tener un registro. Han aumentado de 10% a 15% los derechos regularizados de acuerdo al dueño real que tiene el derecho actual. Eso tiene que ir de la mano en la inscripción en el catastro público, que es lo que falta", comenta.

El mayor problema es saber cuánta agua efectivamente hay asignada. Por ello, hay una ley presentada al Congreso, para que los presidentes de las asociaciones de usuarios puedan representar a todos sus usuarios y perfeccionar los derechos actuales para dejar un registro de la cantidad de litros por segundo otorgados en las distintas cuencas. Una vez que esto se tenga claro, se podrá hacer una mejor administración de las aguas en tiempos de escasez.

Lo que falta en este tema es que se mejore el desarrollo privado de optimizaciones intraprediales, especialmente a nivel de productores medianos, ya que las grandes obras y la inversión de los menores están apoyados por recursos estatales.

10% a 15% ha aumentado la regularización de los derechos de aprovechamiento de aguas existentes. Ahora se tiene que avanzar en los catastros para así poder saber cuánta agua efectivamente hay y quién la tiene y, a partir de ahí, hacer una mejor administración en tiempos de escasez.
PATRICIA VILDÓSOLA ERRÁZURIZ.