lunes, 27 de mayo de 2013

Avanza el monitoreo a distancia para mejorar eficiencia


No solo nuevos materiales mejoran los sistemas como el riego por goteo, permitiendo utilizar aguas de menor calidad y en menor volumen. En el país adquiere cada vez más presencia el uso de las tecnologías de la información y sistemas como la telemetría para conocer de cuánta agua se dispone y cuáles son las necesidades de las plantas y del suelo.    


Gabriela Oyarzún
El 2013 es el Año internacional de la Cooperación en la esfera del Agua, según lo decretó la ONU. Ya no es novedad que el cambio climático ha vuelto el recurso cada vez más escaso a nivel global y en el país.
"El manejo del agua es un proceso dialéctico. Hay retos, respuestas y nuevos retos y respuestas. Como me dijo un profesor, el manejo del agua nunca es suficiente, siempre habrá nuevos problemas", explicó John Briscoe, de la Universidad de Harvard, durante la Water Week Latinoamérica, celebrada en Viña del Mar.
Una forma de hacer más eficiente el uso de este recurso es invertir en tecnologías que permitan utilizar una menor cantidad de agua para regar la misma o una mayor superficie, y hacerlo con el mínimo costo energético posible.
"Incorporar tecnologías al riego no solo contribuye al aumento de la productividad, sino que además permite, en muchos casos, utilizar áreas que en otras condiciones no tendrían factibilidad  alguna de ser regadas", comenta José Miguel Morán, gerente general de la Asociación gremial de riego y drenaje, AGRYD.
La innovación en riego ha incorporado tecnologías que permiten hacer un uso más eficiente del recurso en cantidad y oportunidad específicas para cada condición climática, cultivo y tipo de suelo, con el objetivo de mejorar la eficiencia de uso del agua, así como la productividad y rentabilidad de los cultivos.
"A esto sumamos que las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones, así como la incorporación acelerada de sensores de suelo, de clima y del estado hídrico de las plantas, están permitiendo lograr la determinación precisa de los requerimientos hídricos de los cultivos, así como un control de las cantidades exactas de agua que éstos reciben en cada evento de riego", dice Morán.
Es por ello que las principales novedades que se están implementando dicen relación con la aplicación de sistemas de medición remota de parámetros de calidad y cantidad de las aguas, de los suelos y las condiciones meteorológicas, entre otros, que envían la información en tiempo real a los interesados, para que estos puedan tomar las decisiones que correspondan.
De hecho, la telemetría es uno de los sistemas que más ha avanzado en distintas zonas del país y ya son varias las juntas de vigilancia que utilizan estos sistemas para manejar sus caudales y así hacer una distribución equilibrada, lo que adquiere especial relevancia en momentos de escasez, como los que se viven en los últimos años.
A su vez, los últimos desarrollos de la tecnología de riego por goteo permiten también el uso de aguas de menor calidad (con mayores contenidos de sales y aguas servidas recicladas) en la producción de los cultivos.
"Los modernos sistemas de filtrado, los equipos inteligentes de fertirrigación , los avances hidromecánicos y digitales incorporados a los equipos de control, junto con el uso de nuevos materiales plásticos en las redes hidráulicas, como el polipropileno y el polibutileno, han dado origen a nuevos sistemas de riego localizado que permiten economizar agua, energía y mano de obra", afirma Morán.
Se está masificando cada vez más, al menos en nuestro país, el uso de los sistemas de monitoreo y control del riego, como complemento de sistemas de riego aplicado.
"También hay avances en el reemplazo de canales abiertos a canales revestidos o directamente al entubado de los antiguos canales, logrando así significativas reducciones de las pérdidas, incorporándose en ellos también tecnologías de control telemétrico de caudales y volúmenes, permitiendo realizar una eficiente gestión del recurso hídrico", estima Morán.
Asimismo, los sistemas de aspersión mediante equipos móviles han mostrado un gran desarrollo en mejoras tecnológicas, tanto en su infraestructura -más livianos y durables-- como en los tipos de aspersores, sobre todo en disminuir las precipitaciones instantáneas, mejorar la uniformidad de aplicación y reducir su requerimiento de presión que en el fondo es energía consumida, explican en la CNR.
Algo parecido ha ocurrido con los sistemas de goteo, donde los goteros han evolucionado a emisores integrados en la línea de riego y son cada vez más pequeños -del típico cilindro ha evolucionado al tipo pastillas, lo que reduce los taponamientos al aumentar sus secciones de paso sin provocar con eso aumentos de caudal. Y en los emisores autocompensados también se ha visto mejoras importantes, sobre todo en la calidad de la silicona que genera la compensación, haciéndola más durable bajo condiciones de mala calidad del agua y de fertirrigación.
 
US$ 3.000
es la inversión promedio por hectárea en tecnología de riego.
El aumento
de  productividad que deja un riego tecnificado amortizaría la inversión en un año.
El riego
excesivo puede afectar la productividad y dañar el suelo por saturación, salinización y lixiviación.

"La optimización del uso del agua debe ser la preocupación principal de todo sistema de riego ya que impacta en la rentabilidad del negocio agrícola".
José Miguel Morán
gerente de la Asociación Gremial de Riego y Drena

Fuente: http://diario.elmercurio.com/2013/05/27/revista_del_campo/Reportaje/noticias/1b5d97f8-874f-4ae5-a7e0-bae8db308c74.htm