miércoles, 13 de febrero de 2013

Lluvias y suministro de agua potable


En un lapso de pocas semanas, gran parte de la capital ha sufrido dos interrupciones del suministro de agua potable. En la segunda ocasión, los cortes se extendieron también a la VI Región. Esto afectó a varios millones de personas, que naturalmente han quedado irritadas e insatisfechas con el servicio proporcionado por las empresas proveedoras. Las causas de los problemas son fáciles de explicar: lluvias en la alta cordillera ocasionaron deslizamientos de laderas en las cuencas de los ríos que abastecen Santiago. Eso aumentó enormemente la cantidad de materiales que arrastran los ríos Maipo, Mapocho y Aconcagua, de los que se extrae gran parte de las aguas para Santiago y la V Región. Si portando tal cantidad de lodo ellas ingresaran a las plantas de tratamiento de aguas, éstas no podrían funcionar, y tardaría varios días el limpiarlas para que pudieran hacerlo normalmente. La alternativa es que las aguas fluyan por su cauce, dejando de operar las plantas hasta que caigan en forma natural los niveles de turbiedad de las aguas, para que éstas puedan ser tratadas nuevamente. Esta es la opción preferida, porque la turbiedad se reduce en plazos rápidos, a menos que haya nuevos deslizamientos.
Siendo así, elegir dejar a las ciudades sin agua por un tiempo relativamente corto, con aviso previo, para que las personas puedan acumular agua utilizable para ese período -situación que no se dio en el primer corte-, parece una decisión acertada. En el más largo plazo, sin embargo, será indispensable analizar si se harán comunes situaciones semejantes, que si bien no son inéditas, hasta ahora eran muy infrecuentes. Obviamente, un fenómeno como el de las lluvias en la alta cordillera deja de ser una rareza inusual cuando se repite, y esto podría ocurrir como consecuencia del cambio climático. Se ha elevado la isoterma cero, a partir de la cual las precipitaciones son sólidas y no producen deslizamientos. Si esto se combina con la mayor frecuencia de lluvias en verano, tales situaciones podrían repetirse todos los años.
Por eso, la Superintendencia de Servicios Sanitarios ha solicitado a la empresa que elabore un plan para hacer frente a estas posibles contingencias. En la primera ocasión de corte, dicha superintendencia acordó un plan de inversiones para enfrentar aumentos excesivos de la turbiedad de las aguas utilizadas en las plantas. Dicho plan contempla un túnel para alimentar la laguna Negra con aguas del río Yeso, aumentando la capacidad de esta opción para abastecer las plantas de tratamiento. Además, propuso la creación de un depósito para guardar el agua suficiente para cuatro horas de servicio normal. Si se concluye que es esperable que estos fenómenos climáticos sean más frecuentes, las inversiones deberían aumentar -por ejemplo, mediante la construcción de un depósito que almacene agua suficiente para un día de consumo-.
Tales inversiones tienen costos que eventualmente serán traspasados a los usuarios, ya que el proceso de regulación tarifaria asegura que las inversiones de la empresa serán remuneradas. Por tanto, la pregunta que ahora se abre es si los usuarios están dispuestos a pagar por la mayor seguridad, lo cual depende del costo de las inversiones y del número de ocasiones en que ellas evitan cortes de suministro de larga duración. A su vez, esto está supeditado a lo que se espera que suceda con los efectos del cambio climático. En todo caso, tras lo ocurrido en estas semanas, la capital -y quizá otras zonas urbanas- debe prepararse para enfrentar la eventualidad -que suena algo paradójica- de que el suministro de agua potable se corte porque llueve en la cordillera.
Si se concluye que es esperable que estos fenómenos climáticos sean más frecuentes, las inversiones deberían aumentar -por ejemplo, mediante un depósito que almacene agua suficiente para un día de consumo-.

FUENTE: http://diario.elmercurio.com/2013/02/13/editorial/editoriales/noticias/6c1195ff-cf8d-4c2b-a7d5-f9b4435aff75.htm